lo de etica

TERCER PERIODO


GRADOS  SEXTO, SEPTIMOS, OCTAVOS


2014


 


No pierdan el tiempo en Internet o con teléfonos móviles


 


 


ROMA, 05 Ago. 14


En un encuentro realizado en la Plaza de San Pedro este martes en el Vaticano con 50 mil monaguillos provenientes de Alemania, Austria y Suiza, el Papa Francisco explicó que Dios quiere personas que sean totalmente libres y que siempre hagan el bien, como lo hizo la Virgen María al aceptar el plan divino y ser la madre de Jesús.


Así lo indicó el Santo Padre en el encuentro con los monaguillos que participan de una peregrinación titulada “¡Libres! ¡Porque está permitido hacer una buena acción!”, inspirado en el Evangelio de San Mateo. Con ellos, indica Radio Vaticano, el Papa rezó las vísperas y les dirigió unas palabras en alemán.


“Las palabras de San Pablo que hemos apenas escuchado, tomadas de la Carta a los Gálatas, llaman nuestra atención. El tiempo se ha cumplido, dice Pablo. Ahora Dios realiza su obra decisiva. Aquello que Él ha querido decir a los hombres desde siempre –y lo ha hecho a través de las palabras de los profetas–, lo manifiesta con una señal evidente”.


El Papa Francisco resaltó luego que “Dios nos demuestra que Él es el Padre bueno. Y ¿cómo lo hace? Lo hace a través de la encarnación de su Hijo, que se vuelve como uno de nosotros. A través de este hombre concreto de nombre Jesús, podemos entender aquello que Dios pretende verdaderamente. Él quiere personas humanas libres que se sienten protegidas siempre como hijos de un Padre bueno”.


“Para realizar este plan Dios tiene solamente necesidad de una persona humana. Tiene necesidad de una mujer, una madre, que traiga al mundo al Hijo. Ella es la Virgen María, que honramos con esta celebración vespertina. María fue totalmente libre. En su libertad dijo ‘sí’. Ella hizo el bien para siempre. De esta manera sirvió a Dios y a los hombres. Imitemos su ejemplo, si queremos saber aquello que Dios se espera de nosotros sus hijos”.



Preguntas


Respondiendo luego a algunas preguntas de los presentes, el Papa alentó a organizarse de manera equilibrada y resaltó que “nuestra vida está hecha del tiempo y el tiempo es un don de Dios, por lo tanto es importante impregnarlo de acciones buenas y fructíferas”.


“Tal vez muchos muchachos y jóvenes pierden demasiadas horas en cosas inútiles: chatear en Internet o con los teléfonos, con las ‘telenovelas’, con los productos del progreso tecnológico que deberían simplificar y mejorar la calidad de vida, y que en cambio distraen la atención de aquello que es realmente importante”, alertó.


El Santo Padre exhortó luego a los jóvenes a hablar del amor de Jesús no solo en sus parroquias sino sobre todo fuera de ellas: "los jóvenes tienen un rol particular, hablar de Jesús a sus coetáneos no solo en la parroquia, sobre todo a los de fuera. Con vuestro coraje, entusiasmo y espontaneidad, pueden llegar más fácilmente a la mente y corazón de quienes están alejados. Muchos chicos de su edad tienen una gran necesidad de oír que Jesús los ama y perdona".

 


Sinceridad y Verdad


 


En cuanto una palabra se pone de moda (y pienso en la pasión actual por lo espontáneo y sincero) hay que preguntarse por lo que encubre más que por lo que significa. Y es, generalmente, su contrario. Una sinceridad emancipada de la verdad de uno mismo es 


Es sincero -precisa el diccionario- el que dice con verdad lo que siente y lo que piensa. De ahí se sigue la imposibilidad de una sinceridad absoluta. Quien se dedicara a exteriorizar todo lo que siente y piensa haría imposible la convivencia. Cuando se olvida lo complejo y multiforme de la vida interior, lo difícil que es la integración unitaria de las diversas dimensiones de la persona (biológicas, psíquicas, espirituales), y se interpreta al hombre de modo reduccionista, se compra la sinceridad al precio de la verdad.


¿Es sincero el soldado cuando se sobrepone al miedo que realmente invade todo su ser? ¿Es sincero el padre cuando apeteciendo ver un partido de fútbol saca a pasear a su mujer? ¿Y la esposa que le gustaría terminar de ver la teleserie pero atiende a lo que su marido le está contando? ¿Es insincero el niño que a toda costa desea jugar pero se somete a un horario de estudio posponiendo sus impulsos vitales? En todos estos casos escojo entre sinceridades de desigual calidad y valía; una de ellas me lleva a abandonarme a mis humores, caprichos e impulsos, la otra, a obedecer a una voluntad atenta a lo razonable.


Quizás soy menos sincero con respecto a mis emociones y gustos egoístas, pero lo soy más en relación con mis deberes y mi preocupación por los demás. Manifiesto menos lo que soy, pero me acerco más a lo que estoy llamado a ser y debo ser.


ero si se hace de la sinceridad un valor absoluto, a cualquier nivel y a cualquier precio, se corroen todas las demás virtudes: el dominio de sí, la disciplina interior y exterior, el pudor, la benevolencia. A esos promotores de la sinceridad total, les rogaría que precisaran sus ideales y la categoría de los mismos, porque vemos la frecuencia con que se confunden la profundidad con los bajos fondos. La sinceridad sin lucidez puede ser muy dañina. Además esa sinceridad sin discernimiento se hace al precio de la prostitución de los más nobles sentimientos.


La sinceridad con Dios se identifica con la sinceridad con uno mismo y permite la verdadera 

sinceridad con los demás. Porque se puede ser sincero sin ser verídico; sincero con los demás pero mentiroso consigo mismo. La persona llena de quimeras y espejismos suele creer en esos espejismos. Por eso la verdadera sinceridad no tiene valor más que si se une a un profundo conocimiento propio, y sólo se ejercita con aquellas personas que pueden ayudarnos a ese conocimiento y nos estimulan a ser mejores. La otra sinceridad, frente a las cámaras, es sospechosa. La confesión sacramental otorga la absolución sólo cuando el reconocimiento de la falta va unido al firme propósito de evitarlo. Pero para estos apóstoles de la falsa sinceridad, el simple reconocimiento de la falta entrañaría su absolución, y como si la exhibición de lo peor dispensara de la búsqueda de lo mejor. Se dirá que este culto a la sinceridad es una reacción ante la hipocresía de generaciones precedentes. Pero el remedio es peor que el propio mal.


Se salvaguarda la virtud de la sinceridad de sus deformaciones cuando la ejercitamos como fidelidad a lo mejor y más verdadero de nosotros mismos, que está igualmente distante tanto de la hipocresía como del exhibicionismo. Jorge Peña VialUniversidad de los AndesColumna de “Artes y Letras”,


 


 


 


 


 


El vaso, el agua y el elefante


 


Mucho cuidado, especialmente en el Año de la Fe


La Iglesia católica se encuentra en plena celebración del Año de la Fe. Los obispos hemos recibido el ministerio de guardar la integridad de la fe. Se trata de una encomienda que abarca tres niveles: Tener una fe coherente, predicar con pedagogía y rebatir los errores contrarios.


INCOMPATIBILIDAD CON LA FE CATÓLICA


Pues bien, tengo que confesar que me preocupa cómo se difunden en nuestros días algunas imágenes sobre la religiosidad y la espiritualidad que son claramente incompatibles con nuestra fe católica. Me refiero en concreto a las dos siguientes:


El vaso y el agua: Se pretende diferenciar entre la religión y la espiritualidad sirviéndose del referido símil. Las religiones serían como el vaso (hay muchos vasos); mientras que la espiritualidad sería como el agua. Se puede beber agua en diversos tipos de vasos o sin necesidad de ellos. Así ocurriría también con las religiones; todas ellas serían igualmente válidas para beber el agua de la espiritualidad.


El elefante: Se representa a un elefante rodeado de una serie de personajes vestidos con los atuendos típicos de diferentes religiones; todos ellos con los ojos totalmente vendados: Un obispo católico toca con sus manos la trompa; un monje budista palpa un colmillo del elefante; un imán acaricia una de las patas traseras; un rabino manosea una de las orejas del elefante... Y en la parte baja inferior de esta viñeta se puede leer: -Dios es mayor que lo que las religiones dicen sobre Él-. Es obvio que la conclusión a la que pretende hacernos llegar esta imagen del elefante es que todas las religiones se reducen a un intento infructuoso del hombre de alcanzar a Dios.


LA NEW AGE, ALIADA DEL PLURALISMO RELIGIOSO


Alguien dijo que el relativismo es el “santo y seña” más característico de la cultura occidental secularizada. Y, sin lugar a dudas, la reflexión teológica no está al margen de este riesgo. La teoría del “pluralismo religioso” es decir, la presentación de todas las religiones como igualmente verdaderas no es sino la lectura del hecho religioso a la luz del relativismo. La Nueva Era (New Age) ha resultado ser una aliada inestimable para la penetración del relativismo en el campo religioso. Lo que hoy en día se lleva es el sincretismo y el esoterismo como distintivo de una espiritualidad que está abierta a -todo- sin necesidad de creer en "nada" en concreto.

LA NEW AGE, ALIADA DEL PLURALISMO RELIGIOSO


Alguien dijo que el relativismo es el “santo y seña” más característico de la cultura occidental secularizada. Y, sin lugar a dudas, la reflexión teológica no está al margen de este riesgo. La teoría del “pluralismo religioso” es decir, la presentación de todas las religiones como igualmente verdaderas no es sino la lectura del hecho religioso a la luz del relativismo. La Nueva Era (New Age) ha resultado ser una aliada inestimable para la penetración del relativismo en el campo religioso. Lo que hoy en día se lleva es el sincretismo y el esoterismo como distintivo de una espiritualidad que está abierta a -todo- sin necesidad de creer en "nada" en concreto.


ESPIRITUALIDAD QUE ES UN RETORNO DEL PAGANISMO


Sin embargo, quienes piensan que por este camino están descubriendo una espiritualidad moderna están muy equivocados. En el fondo, nos encontramos ante una reedición del paganismo del Imperio Romano con el que se tuvo que enfrentar el cristianismo. Pongo un ejemplo ilustrativo muy concreto; el debate entre Simanco y San Ambrosio en el siglo IV:


Un presidente del Senado romano, de nombre Simanco, colocó un -ara de la Victoria- en el aula del Senado. Cada uno de los senadores debía quemar incienso en ese altar, independientemente de sus creencias, porque a juicio de Simanco tanto el cristianismo como el paganismo eran igualmente válidos. En su opinión, todas las religiones son igualmente válidas al tratarse de caminos de búsqueda de una realidad que nos supera y que nunca podremos alcanzar. Su disertación se resume en la siguiente frase: “A tan gran Misterio es imposible que se pueda llegar por un solo camino”.


 


 


LA RESPUESTA CRISTIANA


Los cristianos se negaron en redondo a quemar incienso en ese altar pagano. San Ambrosio, obispo de Milán, fue el encargado de responder a Simanco: Ciertamente el misterio de Dios es inaccesible al ser humano por sus solas fuerzas, pero este misterio se nos ha hecho accesible por la Revelación de Dios. La religión cristiana no es el camino del hombre a Dios sino el camino de Dios al hombre. Por lo tanto, en palabras de San Ambrosio, los caminos de acceso a Dios no son múltiples sino uno solo: el camino por el que Dios se ha acercado al hombre.


San Ambrosio mantiene que el politeísmo es irracional y que Dios nos ha librado de él gracias a la Revelación. A diferencia de otras religiones, la religión cristiana no es una gnosis, una salvación por el conocimiento, sino que nace del hecho histórico de la Encarnación, Muerte y Resurrección de Cristo, gracias a las cuales Dios nos ha abierto el camino de acceso a su Misterio de vida. Aquí reside la originalidad del cristianismo: el acontecimiento central de la historia humana ha sido la venida de Dios, quien en Cristo ha salido al encuentro del hombre.


La teoría del pluralismo religioso es totalmente incompatible con nuestra fe en la Encarnación. Las tendencias relativistas y sincretistas ligadas en mayor o menor medida a la Nueva Era tienen muy poco de “nuevas”, ya que en el fondo son una reedición del paganismo romano, que no podía soportar que Jesucristo fuese presentado como el “único mediador entre Dios y los hombres” (1 Tm 2, 5). Y es que, después de dos mil años de historia, ¡es muy difícil inventar una herejía original!


SEMILLAS DE VERDAD


Pasados cincuenta años, estamos ante una buena oportunidad de redescubrir el Concilio Vaticano II, en el que de una forma muy equilibrada se afirma, por una parte, que en las diversas religiones podemos encontrar semillas de verdad, e incluso una cierta preparación para el Evangelio (cfr. LG 16). Pero, al mismo tiempo, se recuerda que solamente en Cristo y en su Iglesia se pueden encontrar la Revelación de Dios y la plenitud de los medios de la salvación (cfr. UR 3).


En definitiva, Jesucristo no sólo es el agua sino que también es el vaso. Y es que en el cristianismo no se puede distinguir entre religiosidad y espiritualidad; de la misma forma que en el ser humano no se pueden separar las venas de la carne, sin acabar con su vida.


"Lo que hoy en día se lleva es el sincretismo y el esoterismo como distintivo de una espiritualidad que está abierta a –todo- sin necesidad de creer en –nada- en concreto".


Hay quienes opinan que “todas las religiones son igualmente válidas” en la "búsqueda de una realidad que nos supera y que nunca podremos alcanzar".


"Ciertamente el misterio de Dios es inaccesible al ser humano por sus solas fuerzas, pero este misterio se nos ha hecho accesible por la Revelación de Dios. La religión cristiana no es el camino del hombre a Dios sino el camino de Dios al hombre".


Jesucristo no sólo es el agua sino que también es el vaso. Y es que en el cristianismo no se puede distinguir entre religiosidad y espiritualidad.


 


 


 


 


 


 


ACTIVIDAD


Haz una lectura minuciosa de los texto y elabora un informe de cada uno de ellos en tres  paginas, recuerda la redacción y ortografía, esto es muy importante para la nota.


 


Luego de la lectura selecciona las palabras desconocidas y búscalas en el diccionario, después responde en diez renglones las siguientes preguntas.


Que dice el texto


Que me dice el texto


A que me esta comprometiendo el texto


Que relación tiene los títulos de las lecturas con el contenido.


Afecta en cada una de ellas la situación actual en la que vivimos hoy, para formar una sociedad.


Se vive hoy el pluralismo religioso y en que nos afecta nuestra espiritualidad.


De acuerdo a las lecturas que interrogantes te surgen de ellas y que explicación  daría 


Como se podría entender la palabra semillas de verdad


Cual es la enseñanza nos traen las lecturas para el hombre de hoy


Concluye en dos páginas el trabajo elaborado con detenimiento.


 


Felicidades y éxitos